Es 5 de diciembre y la verdad que hace un tiempo increíble, parece primavera. Estamos en nuestro showroom porque hemos decidido no hacer puente, tenemos un montón de mails sin responder y  un sin fin de cosas que organizar. El día está super tranquilo, el cielo es azul, el sol brilla como uno de esos días de mayo, suena The Temper Trap, una de mis canciones favoritas, Sweet Disposition, y no queremos perder ni un minuto. Pero a veces se alinean los planetas y todo lo que habías planeado en tu cabeza cambia por completo. Jajaja, así fue, de repente suena el teléfono. Era Cintia, de Llanes. Cuántos años conociéndonos, tan a fondo que a veces solo necesita una llamada de teléfono y enseguida sabemos cómo y de qué manera quiere las cosas; y esta vez no sería menos. Tiene una fecha importante y quiere hacer algo especial, pero ya!!! El día 6. Y dónde??? Y cómo??? Son preguntas que mientras me habla se van respondiendo solas en mi cabeza.

Y así fue. De repente se paralizó todo de nuevo, empezamos a meter en nuestra furgo alfombras, cojines, copas, vasos, platos, luces, flores y nuestro preciado tee pee; y sin más se montó en el jardín de su casa. Había que aprovechar la suerte del tiempo que estábamos  teniendo. La mayor debilidad de la familia es la comida mejicana y tenemos la suerte que en Llanes hay un mejicano para morir. Así que todo para llevar y listo…

Fue un éxito. Cintia, su marido y su hija lo pasaron fenomenal. Pero los mails los tenemos que empezar a contestar… Ahora mismo, lo prometemos.